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ELEPHANT (Extract from catalogue)
Entre el Objeto y la Imagen, Ministerio de Cultura, Spain and the British Council 1986


Camberwell
London SE5
18 July 1985
Camberwell
Londres SE5
18 de julio de 1985

Dear Lewis,

On returning to London, having spent two months working in Toronto, finding my studio colder and more uncomfortable than the winter conditions of Canada, the only way for me to avoid chronic depression was to set out to make a sculpture that at a minimum would keep me warm and at best keep me mentally alive, hopefully excited.

I remember thinking, it has to be big, much bigger than anything else I had made before. The idea of an elephant appeared quite rapidly, for obvious reasons I suppose. For one thing, I had no desire to change the scale of anything I made, just make it to what I thought was life size, no measurements or visits to the Zoo, maybe a quick visual reference to an old cover of a copy of the National Geographic. There was no question about making a complete elephant, that seemed a very crass, obvious idea. It would just be the head, with ears, trunk and tusks, mounted colonial fashion, high on the end wall of the studio.

Before the winter I had come across a shutdown car breakers yard in Bermondsey and had salvaged from it maybe fifteen or sixteen car doors and assorted body panels. These had been stacked outside my studio for five or six months and I remember one of the strongest things about them was their colour, especially in the wet weather. Being the nearest material to hand they were carried into the studio to hopefully become the elephant.

The head was constructed on and around an ironing board which provided an incredibly strong frame because of the triangular nature of its base. It became big, very big, very quickly. The studio was a jagged sea of car doors of all colours and growing out of the centre of them all was this multi-coloured, ear-, trunk- and tusk-less volvo elephant head. To attach the trunk and tusks I had to get the half completed head into its final position on the wall: well I tried, but it was impossible, it was too big, too heavy, and I was very nearly crushed after having managed to almost lift it above my head. So, for the first time ever I had to get someone to help me work inside the studio. Generally, I am very secretive when working and the idea of people watching or even helping did not appeal at all. It seemed a little like having someone watching in your bedroom! Anyway, it turned out not to be a problem and the head duly acquired trunk and tusks but no ears.

The ear; well; this turned into a very interesting and crucial stage in the making of the sculpture. All attempts to use car panels complete or the metal taken from them seemed to be far from satisfactory. I am not quite sure why, but the whole thing seemed to be a little bland not only from a point of view of materials but also in content. Anyway, it just so happened that at about the same time as salvaging the car doors, I found in a rubbish skip, a complete set of wall maps, the type used in schools, very large and printed on strong cloth. Zimbabwe was called Rhodesia and there seemed to be lots of pink bits everywhere so I guess they were discarded for being politically out of date. Rolled up and neatly stacked they stood in the corner of the studio, a difficult material, not exactly forgotten but just waiting. The maps of Africa and South America had an ear shape and a rough symmetry which first suggested their use. Their value in terms of content in shaping how the sculpture developed was not immediately apparent. Africa and South America were/are third world continents, a point, in fact the point, that became more and more important in my reflecting on the work as I made the ears from the maps and attached them to the head.

All along I had wanted to use all the original materials in the sculpture, so that the finished work included all the new things as well as the remains of the original things from which they were made, whether physically attached or not. my thinking about the countries depicted on the maps now started to be mixed in with the problem of what I was going to do with the remains of the car doors. Africa, America, South America, jungles, deserts, cities, shanty towns, wells, water holes, black soldiers, white soldiers, sunsets, magic dawns, heat, famine, cultures, natural forces, highly armed technology, western civilization, politics, tribes, revolutions, coups, dwindling forests, beautiful beautiful landscapes, population explosions, advancing medicine, tourist carvings, elegant suburbs, thriving industries, exotic food, dance music, rabid dogs... finally produced a sculpture of an elephant lifting a modern automatic weapon from a water hole. The doors forming the banks of the water hole.

So, anyway Lewis, do you think that the knowledge [deeply embedded in the western psyche, maybe the eastern as well for all I know] of the supposed fact that "elephants never forget" will be of any use to us, our children, or their children's children or...?

Querido Lewis,

Al volver a Londres después de dos meses de trabajo en Toronto, encontré mi estudio vacío más frío y más incómodo que el invierno canadiense y la única manera de evitar una deprsiøn crónica fue instalarme para hacer una escultura que al menos me mantuviera caliente y que a lo mejor podía conservarme vivo mentalmente, lleno de esperanzas.

Me acuerdo que pensaba, tiene que ser grande, más grande que cualquier cosa que haya hecho antes. La idea de un elefante sugió muy rápidamente, supongo que por razones obvias. Primero no deseaba cambiar la escala de nadaque hiciera, tan sólo hacerlo a lo que pensaba era el tamaño natural, nada de medidas ni visitas al zoo, quizá una ojeada rápida a una antigua portada de un ejemplar del "National Geographic". No se trataba de hacer un elefante completo, idea muy absurda y obvia. Sólo sería la cabenza, con orejas, trompa y colmillos, instalada a la moda colonial, en la parte alta del muro al fondo del estudio.

Antes del invierno había visitado un desguace de automóviles abandonado en Bermondsey y recogí quince o dieciséis puertas de coche y paneles surtidos. Estuvieron amontonados fuera del estudio durante cinco o seis meses y me acuerdo que una de sus cualidades más relevantes era su color, especialmente con tiempo húmedo. Dado que era el material que tenía más a mano, lo trasladé al estudio para, con suerte, convertirlo en elefante.

Construida la cabeza sobre y alrededor de un tablero de hierro que proporcionó un bastidor increíblemente fuerte debido a la forma triangulr de su base. Empezó a crecer muy rápidamente. El estudio era mar proceloso de puertas de coches de todos los colores y, creciendo en medio de todas ellas, estaba asta cabeza de elefente volvo multicolor, sin orejas, trompa ni colmillos. Para fijar la trompay los colmillos, tenía que colocar la cbeza a medio terminar en su posición definitiva en la pared: lo intenté, pero era imposible, era demasiado grande, demasiado pesada, y estuve a punto de ser aplastado después de haber casi conseguido alzarla por encima de mi cabeza. Entonces, por primera vez, tuve que tener a alguien ayudándome en el studio. Generalmente trabajo muy en secreto y la idea de gente mirando o incluso ayudando no me gusta nada. Es un poco como tener a alguien mirando en tu habitación. De todas formas, no resultó ser un problema y la cabeza ganó trompa y colmillaos pero se qudó sin orejas.

Las orejas, bien; ésta fue una etapa muy interesante y crucial en la realización de la escultura. Cualquier intento de utilizar los paneles de coche completos o el metal sacado de ellos era todo menos satisfactorio. No sé exactemente por qué, pero el conjunto parecía volverse blando, no sólo en cuanto a los materiales sino también respecto al contenido. De todas maneras, ocurrió que casi al mismo tiempo que conseguí las puertas de coche, encontré en un montón de basua un juego completo de mapas murales, del tipo de los que se usan en las escuelas, muy grandes, impresos en una tela fuerte. Zimbabwe se llamaba Rhodesia e estaban cubiertos de rayas rojas por lo que adiviné que habían sido desechados por estar anticuados políticamente. Enrollados y limpiamente amontonados, habían permanecido en un rincón del studio, convertidos en un material difícil, no exactemente olvidado sino sólo a la espera. Los mapas de Africa y América del Sur tenían forma de orija y una simetría tosca que me sugerieron en principio su uso. Su validez para el desarrollo de la escultura no fue evidente de inmediato. Africa y América del Sur eran/son continentes del Tercer Mundo, un punto, de hecho elpunto, que se hizo más importante en mi reflexión sobre la obra e hice las orejas con los mapas y las coloqué en la cabeza.

Durante todo el tiempo quise utilizar en la escultura todos los materiales originales. De tal forma que la obra final incluía todas las cosas nuevas y también los restos de las cosas originales de las que estaban hechas, estuviesen o no relacionadas fisicamente. Mis pensamientos acerca de los representados en los mapas empezaron entonces a mezclarse con el problema de lo que iba a hacer con los restos de las puertas de coche. Africa, América, América del Sur, junglas, desiertos, cuidades, suburbios, pozos, charcas, soldados negros, soldados blancos, puestas de sol, albas mágicas, calor, hambre, culturas, fuerzas naturales, alta tecnología armamentista, civilización occidental, política, tribus, revoluciones, golpes de estado, bosques, paisajes hermosos, explosiones de población, medicina adelantada, tallas para turistas, barrios elegantes, industrias florecientes, comida exótica, música de baile, perros rabiosos... Finalmente produjeron la escultura de un elefante elevando una moderna defensa automática desde una charca. Las puertas formaban las orillas de la charca.

Dime, Lewis, ¿crees que la idea [profudamente arraigada en la isique occidental, quizá en la oriental también por lo que sé] de que supuestamente "los elefantes nunca olvidan" nos será a alguno de alguna utilidad o a nuestros hijos, o a los hijos de sus hijos, o...

Mis mejores deseos,

Bill

 
 
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